Ruta 1 - Islas Cies

La Ruta 1, está pensada para disfrutar el máximo tiempo de nuestra maravillosas Islas Cíes, con el siguiente itinerario:
Salida de puerto base dirección a la playa de Rodas, donde podremos disfrutar de unas hermosas vistas y bajar a la isla donde poder disfrutar de su arenal o para los más atrevidos hacer las diferentes rutas que tenemos en la isla.
Después saldremos dirección a la Playa de Nuestra Señora y a continuación a la Isla sur donde fondearemos frente a la playa de San Martiño ( solo se puede visitar con yates particulares )
Y finalmente, después de un impresionante día tomaremos Rumbo a puerto base.

Ruta 2 - Islas Cies

La Ruta 2, nos permite hacer un recorrido mas largo, navegando por la costa de Cangas, visitando las playas de Nerga, Viño, Barra etc..., la ruta seria la siguiente:
Salida del puerto base dirección la ensenada de Barra, donde podremos disfrutar de unas hermosas vistas, bajar a la playa y donde darnos un baño asi como tomar un aperitivo, después tomaremos dirección a la playa de Rodas situada en la Isla Norte de Cies, seguidamente pasaremos por la playa de Nuestra Señora y fondearemos en la Isla Sur donde fondearemos en la playa de San Martiño ( solo se puede visitar con yates particulares )
Y finalmente, después de un impresionante día tomaremos Rumbo a puerto base.
.

Ruta Islas Cies

Dependiendo la ruta seleccionada y las fechas es importante hacer las reservas con antelación, la visita a las Islas Cíes se tiene que pedir un permiso, dado que tiene un aforo y al alcanzarlo no se puede acceder, las visitan se realizan todo el año.

Camping Islas Cíes

Este restaurante dispone de un comedor amplio, acristalado y terrazas con vistas al Lago de Cíes y a la playa de Rodas. Está abierto de 9:30 a las 24:00 horas y puedes escoger entre el menú del día, servicio a la carta o el autoservicio. Teléfono de contacto: 986 687 504 . También se pueden realizar reservas para grupos a través del correo restaurante@campingislascies.com

Restaurante Rodas

 El Restaurante Rodas está situado junto al muelle de atraque en una antigua fábrica de salazón. Tiene una amplia terraza cubierta con bonitas vistas al Lago de Cíes y a la playa de Rodas. Es un autoservicio que funciona en horario de 13:30 a 15:30, y su menú está adaptado a las familias con niños. Teléfono de contacto: 636 65 95 22 .

Bar Serafín

 Por último, está el Bar Serafín, el más pequeño y auténtico de los tres. Está situado en el extremo contrario del muelle, tras pasar el camping. También tiene terraza con vistas, y acceso a la playa de Rodas a través de una plataforma de madera. Ofrece el servicio de comidas de 13:30 a 16 horas, y está especializado en raciones (bastante variedad de pescado), teléfono de contacto 679 349 065 .

Las playas de las Islas Cíes, arenales paradisíacos

Las Islas Cíes tienen nueve arenales que te conquistarán por su estado salvaje, su arena blanca y sus aguas cristalinas; las hay para todos los gustos: recogidas, nudistas y exclusivas. Las playas de Rodas, Figueiras y San Martiño son más grandes y más visitadas, pero las calas de Areíña, Bolos, Cantareira, Margaridas, Muxieiro y de Nosa Señora de Carracido completan una oferta digna de representar el paraíso.

La playa de Rodas, la mejor del mundo

La playa de Rodas, según el rotativo británico The Guardian “la mejor playa del Mundo”, se ubica entre las islas de Monteagudo y la del Medio. Es la playa más grande de las Islas Cíes y tiene un marco incomparable: de frente está la Ría de Vigo y de espaldas, el Lago de Cíes. En esta Lagoa dos Nenos abundan todo tipo de crustáceos y peces, y está comunicada con el océano a través de los ojos del espigón; sufre además el efecto depurador de las mareas, que alcanzan los 4 m de desnivel entre pleamar y bajamar, y permite la renovación de las aguas interiores. En invierno, los temporales y las grandes mareas inundan el lago y la playa, y las islas quedan enlazadas únicamente por el puente escollera. La playa tiene forma de concha, es abierta y ventosa, las aguas son tranquilas y su arena es blanca y fina. La única vía de acceso es con embarcación particular -tiene zona de fondeo- o de una naviera.

Playa de Figueiras

 Esta playa rectilínea, es abierta y ventosa, su arena blanca y fina, y sus aguas tranquilas facilitan el baño; además, se puede practicar el nudismo. Este arenal está ubicado en la Isla de Monte Agudo y tiene un tamaño de 350 metros de largo por 50 metros de ancho. Está aislada, con un entorno rústico.
 

Playa de San Martiño

 Se ubica en la isla de San Martiño (o del Sur), la más abrupta de las tres. Esta isla tiene forma triangular y es más ancha que sus vecinas del Norte, de las que está separada por el canal Freu da Porta. Con forma aconchada, la playa es abierta y ventosa, sus aguas tranquilas y la arena de color blanco y grano fino. Es de titularidad privada, está aislada, dispone de un entorno virgen y se puede practicar el nudismo. Además, sólo se puede acceder en barco privado (posee zona de fondeo).

Playa de Nosa Señora de Carracido

 La playa de Nuestra Señora de Carracido o de Carracido se ubica en la Isla de O Faro y el arenal cuenta con un tamaño de 140 metros de longitud por 20 metros de ancho. Llegar a esta playa es muy sencillo, ya que el camino está señalizado desde el puerto donde atraca el barco hasta la llegada a la misma. Se encuentra a continuación de la plata de Bolos. Junto a esta playa pequeños veleros atracan para pasar el día en la isla.

Conoce la historia de las Islas Cíes

mapa_islas_ciesLas Islas Cíes tienen muchos siglos de antigüedad. Han sido territorio de paso desde el Paleolítico y su presencia humana se data en torno al año 3500 a.C., si bien el primer asentamiento se fija en la Edad de Bronce (entre el 500 y el 100 a.C.) como confirman los que se han encontrado en As Hortas, un castro situado en la ladera del Monte Faro.

Las Islas Cíes: desde los romanos hasta nuestros días

 Por este archipiélago han pasado los romanos, que dejaron bastantes vestigios (orfebrería, ánforas, cerámica y diversos útiles), expuestos en el Museo Provincial de Pontevedra, así como escritos de Estrabón o Plinio. Rebautizadas como islas de los dioses, la leyenda sitúa aquí a Julio César en su persecución de los pueblos Herminiios, de Portugal, que tuvieron que navegar hasta Cíes en su huida de las tropas del Imperio. En el s. V fueron los suevos quienes las atacaron con dureza, pero de su crueldad no quedan huellas. Durante la Edad Media las Islas Cíes estuvieron habitadas por distintas comunidades religiosas. En el s. XI se asentaron los benedictinos, que las abandonaron para volver a finales del s. XIII. Y en el s. XIV los franciscanos. De esta ocupación quedan los conventos de San Estevo (en la Isla do Faro) y San Martiño; así como una fábrica de salazón, en cuyas ruinas está el restaurante. Estos monjes, que mantuvieron un régimen feudal con los isleños, estaban continuamente escapando de los ataques normandos a la Ría de Vigo. Los piratas tunecinos, turcos y -sobre todo- la armada inglesa comandada por Sir Francis Drake acabaron por expulsar a los habitantes, que comenzaron a abandonar el archipiélago a mediados del s. XVIII.
A principios del s. XIX comenzó la repoblación de las Islas Cíes, primero con una estrategia de fortificación (creación de un almacén de artillería, un cuartel de carabineros y una cárcel), y luego con la llegada de ganaderos y pescadores procedentes de la vecina comarca de O Morrazo; además, a mediados de siglo se construyó el faro en la Isla do Medio. Fue en los años 1960 cuando se despoblaron de forma definitiva. No obstante, una década más tarde comenzaron a ser utilizadas por jóvenes de la Ría de Vigo como lugar de descanso… y de libertad; buscaban sol, naturaleza y mar, pero ansiaban alejarse de la vigilancia social y familiar (eran tiempos de la acampada libre).
Recientemente, la masificación y la importante actividad industrial en la Ría de Vigo (o los emisarios submarinos evacuando aguas) derivaron en una rápida degradación medioambiental. Las Islas Cíes atestiguan el hundimiento de varios pesqueros, como el Ave do Mar (en 1956), el Marbel (1978) o el François Vieljeux, un año más tarde; y ya en este siglo se vieron afectadas por la marea negra que provocó por el petrolero Prestige, encallado frente a la Costa da Morte.
Para evitar en la medida de lo posible estas agresiones se han adoptado varias medidas de protección. Así, en 1980 las Islas Cíes fueron declaradas Parque Natural, en 1984 pasaron a ser propiedad de la Xunta de Galicia, en 1988 se demarcaron como ZEPA [Zona de Especial Protección para las Aves] y el 1 de julio de 2002 se integraron dentro el Parque Nacional Marítimo-Terrestre de las Illas Atlánticas de Galicia. También se le añadieron otras figuras de protección, como Zona de Especial Protección de los Valores Naturales (en 2004) y Zona OSPAR (en 2008).
En la actualidad, y debido a las restricciones establecidas por el Parque Nacional, sólo están ocupadas por el camping, el restaurante y los servicios propios del Parque. Además, el acceso está restringido y únicamente pueden visitar Islas Cíes (en barco particular o de una naviera) un máximo de 2.200 pax/día.

Restos arqueológicos en las Islas Cíes

faro2
En las Islas Cíes se han encontrado restos que corresponden al Paleolítico (bifaz y pico raspador para el marisqueo) y Neolítico (molinos de mano y pieza decorativa). En el castro de As Hortas -que pertenece a la Edad de Bronce- se distinguen cuatro viviendas de base cuadrangular, y en él se han encontrado ánforas, cerámica y orfebrería, que evidencian la posterior romanización. De la Edad Media son el eremitorio de la Illa de San Martiño y convento de Santo Estevo (en la Illa do Faro), actual sede del Centro de Interpretación, y donde se localizaron varias tumbas antropomorfas. Por último, los fondos de las Islas Cíes también esconden tesoros, como anclas de época prehistórica, galeones de la Edad Moderna, submarinos nazis de la II Guerra Mundial o barcos naufragados en las últimas décadas.

Patrimonio en las Islas Cíes

 
En cuanto a patrimonio arquitectónico se refiere, en las Islas Cíes encontramos las casas de los antiguos pobladores, restos de salazoneras e instalaciones que se realizaron para la fortificación de la costa. También tiene 4 faros que señalizan la entrada a la ría de Vigo: el Faro de Cíes (1852) y los faros do Peito, do Príncipe y dos Bicos, todos del s. XX. Además, el archipiélago cuenta con una capilla dedicada a la Virgen del Carmen (1963) y un pequeño altar, en la isla de San Martiño (1930).

El entorno natural de las Islas Cíes
El Parque Nacional Marítimo-Terrestre de las Illas Atlánticas de Galicia está compuesto por los archipiélagos de Cíes, Ons, Sálvora y Cortegada y las aguas marítimas de su entorno. Estas islas, que tienen unas costas muy abruptas e irregulares (muchos acantilados y depósitos arenosos), forman parte de una cadena montañosa que se hundió en el mar hace varios millones de años, y donde dominan los esquistos, el granito y el gnéis.
 

El medio físico en las Islas Cíes

ISLAS-CIES 2
Las Islas Cíes son un archipiélago formado por tres islas: la isla del Faro (106,6 ha) y la isla de Monteagudo (179,5 ha) están unidas por un viejo dique, y la isla de San Martiño (145,5 ha) es la más meridional; además de islotes como el de Penela dos Viños, Ruzo, Grabelos y Agoeiro. Protegen a la ría de Vigo de las inclemencias meteorológicas (lluvias y vientos intensos) del océano. La isla de isla de Monteagudo está separada del cabo Home por un estrecho llamado a Verga de Sotavento, y unida a la isla del Faro por un viejo dique y por la playa de Rodas (del 1.300 m), que a su vez está separada de la isla de San Martiño por un estrecho de 500 metros conocido como Freu da Porta.
Las Islas Cies son montañosas (el pico más alto es el Alto das Cíes, de 197 m) y tienen una cara oeste escarpada, con acantilados verticales de 100 metros y numerosas furnas horadadas por el mar y el viento. La cara este es más suave, y la formación de dunas y playas se debe a la protección que dan las formaciones de bosque y matorral.
Aunque las Rías Baixas tienen un clima oceánico -con altas precipitaciones y estacionalidad moderada- los archipiélagos del Parque tienen un clima mediterráneo subhúmedo, de transición atlántica. Tienen menos precipitaciones que en la costa, pues las bajas altitudes no suponen un obstáculo para las nubes, y en verano son escasas. En las Islas Cíes se recoge una media de 1.000 mm de precipitación anual. La temperatura media anual oscila entre los 13ºC y los 15ºC y tiene poca variabilidad estacional, mientras que los vientos dominantes en verano son del Norte y en invierno del Suroeste.
La flora en las Islas Cíes está dominada por los eucaliptos (Eucalyptus globulus) y los pinos (Pinus pinaster), que ocupan -entre ambas masas- la cuarta parte de las islas. También hay presencia de camariña (Corema álbum) y de la hierba de enamorar (Armeria pungens), y el manto vegetal está dominado por el toxo (Ulex europaeus). Las dunas se conservan bien y los fondos marinos son ricos, con corales y más de 200 especies de algas.
En cuanto a la fauna en las Islas Cíes, existen colonias numerosas de aves marinas -muy importantes a nivel mundial- como son el cuervo marino cristado (Phalacrocorax aristotelis) o gaviota patiamarilla (Larus cachinnans). Es un lugar perfecto para el aniñamiento, invernación y descanso en épocas migratorias; y para el avistamiento por parte de los humanos. También hay una importante colonia de reptiles y abundantes especies marinas (cetáceos y peces).

Los hábitats de las Islas Cíes


El medio marino representa aproximadamente el 85% del Parque Nacional Marítimo-Terrestre de las Illas Atlánticas de Galicia. Las cálidas aguas superficiales que arrastra la corriente del Golfo, la amplitud de las mareas y el afloramiento local (fenómeno que trae a la superficie un agua rica en nutrientes durante el verano), propician el desarrollo de numerosos hábitats. Muchos organismos se adaptan a los cambios extremos y habitan en las comunidades rocosas del intermareal: son los mejillones (ocupan una amplia superficie), los percebes (muy expuestos a los golpes de mar) y las lapas (se adhieren a las rocas para no desecarse.
En el submareal destacan los bosques de algas pardas, con especies que superan los dos metros de altura. Todas ellas forman un ecosistema que proporciona alimento y refugio a otras especies marinas: centollas, congrios, doncellas, nécoras, pulpos, etc.
 
En el mar, los principales fondos móviles del Parque Nacional son de arena, cascajo y maërl; zonas de sedimentación que también se encuentran en las zonas fangosas del Lago de Cíes. En los fondos de arena abundan los bivalvos (vieira y volandeira, pero también almejas, berberechos y navajas), los peces planos que se mimetizan con el fondo (solla, raya, sepia y rodaballo) y una rica fauna intersticial que habita entre los granos de arena. Los fondos de cascajo, a su vez, están formados por restos de conchas y moluscos, y donde habitan microalgas y especies como vieiras, zamburiñas y navajas. Por último, los fondos de maërl están formados por algas calcáreas que se acumulan, aunque sólo están vivas las de la zona superior, y especies como la almeja rubia, el reloj, el lanzón o fases juveniles de muchas otras.
El Lago de Cíes es conocido como la Lagoa dos Nenos y representa un ecosistema singular del archipiélago. Está situado entre las islas del Faro y Monteagudo y un dique artificial y la playa de Rodas lo separan del mar. En sus fondos arenosos y fangosos crecen plantas acuáticas (con flor) que forman auténticas praderas submarinas, zona de desove y alevinaje de diferentes especies. La abundancia de alimentos y refugios existentes en el lago favorecen la aparición de muchas especies: abadejos, anguilas, doncellas, congrios, lisas, maragotas o mojarras, por ejemplo.
Entre los ecosistemas terrestres destacan los abruptos acantilados litorales, sometidos a la acción del mar y del viento. Las Islas Cíes son el lugar perfecto para la nidificación para las aves marinas, pero también son un hábitat de extrema dureza. Las condiciones de vida en las dunas y en las playas, sometidas a la acción del viento, fuertes insolaciones y salinidad elevada, provocan que los bosques autóctonos sean escasos, y que la mayor parte esté cubierta por matorral.

La flora en las Islas Cíes

En los acantilados sólo hay espacio para vegetación adaptada a ambientes hostiles, bajo la influencia del viento, la salinidad del mar y las colonias de aves que anidan en sus repisas. Una estrategia para sobrevivir aquí por parte de las plantas y ofrecer mayor resistencia al viento es la adopción de una forma almohadillada. Las especies que destacan en estos ambientes son el hinojo marino, la Calendula suffruticosa (subespecie algarbiensis), la clavelina de mar y la angélica, en donde construyen sus nidos los cormoranes.
Las especies vegetales de playas y dunas desarrollan estrategias para superar la alta insolación, la escasez de nutrientes, la inestabilidad del suelo, la salinidad o el viento. Para sobrevivir en condiciones adversas las plantas profundizan las raíces en la arena, y cumplen así una doble función, la búsqueda de sustento y el arraigo, al evitar se las lleve el viento. Destacan las comunidades de barrón, carraspique, correhuela rosa, grama marítima, tomillo bravo y camariña, arbusto que se ha convertido en un símbolo de las Islas Cíes al albergar una comunidad importante en las dunas (también se localiza la única población en Galicia de Armeria pungens).
En este archipiélago el desarrollo de la vegetación arbórea se ve frenado por las condiciones ambientales, y sólo en las zonas más abrigadas de la cara este podemos encontrar pequeñas masas de laurel, roble melojo, sauce y saúco. La mayor parte de la superficie terrestre está cubierta por formaciones arbustivas como de matorral: brezos, endrino, esparraguera, helechales, jaguarzo negro, retama loca y tojo (subespecie latebracteatus).

La fauna en las Islas Cíes

Si la variedad de especies vegetales es amplia, la variedad de especies animales no va a la zaga. En cuanto a los invertebrados, existen endemismos en los grupos de los blatópteros (cucarachas), coleópteros (escarabajos), dermápteros (tijeretas), lepidópteros (mariposa arlequín y mariposa macaón) y ortópteros (saltamontes y grillos).La baja humedad del suelo y la ausencia de un curso de agua permanente provoca la escasez de anfibios. En la Isla de San Martiño podemos encontrar la salamandra común, mientras que el sapillo pintojo ibérico tienen una situación crítica en el archipiélago.
Pero este clima seco favorece por el contrario a los reptiles. En las Islas Cíes abunda el lagarto ocelado, el más grande de Europa (alcanza los 18 centímetros, sin contar la cola). Otro reptil muy frecuente, y que coloniza los islotes, es la lagartija ibérica. El lución común y el eslizón tridáctilo -habituales en el Parque- son lagartos que tienen las patas muy diminutas y atrofiadas, mientras que el eslizón ibérico, “en peligro” según el Libro Rojo de los Anfibios y Reptiles de España, es exclusivo de este archipiélago.
La mayor parte de los mamíferos existentes en el Parque no son originarios de las islas. Fueron introducidos por el hombre y representan una verdadera amenaza (el gato silvestre o el visón americano) para algunas especies autóctonas. También son frecuentes pequeños roedores (ratón casero, ratón de campo, rata gris y rata negra), los murciélagos (murciélago común, murciélago hortelano y murciélago grande de herradura) y otros como el conejo, el erizo europeo, la musaraña gris y el topo.
Pero sin lugar a duda, las aves son las grandes dominadoras del Parque Nacional de las Illas Atlánticas. La abundancia de recursos, la escasa presencia humana y la disponibilidad de sitios de cría son factores que favorecen su asentamiento, y el ser hogar y lugar de paso idóneo para muchas especies impulsa el turismo ornitológico. En cuanto a las aves marinas, aquí encontramos la mayor concentración mundial de gaviota patiamarilla (unas 20.000 parejas reproductoras) y de cormorán moñudo (unas 1.000), ésta “en peligro” según el Libro Rojo de las Aves de España, que clasifica como “vulnerable” al paíño europeo. Cientos de cormoranes grandes usan el archipiélago como dormidero en invierno, época en la que es frecuente la presencia del alcatraz europeo, mientras que en verano se dejan ver el charrán patinegro y la pardela balear.
También son habituales las aves limícolas (andarríos, garzas, garcetas, vuelvepiedras y zarapitos) en el Lago de Cíes, las charcas intermareales, las playas y las zonas rocosas. Asimismo son muchas las aves terrestres que anidan en el archipiélago, a pesar de su pequeño tamaño; entre las aves rapaces destacan la presencia del azor, el busardo ratonero, el cernícalo, el chotacabras, el halcón peregrino y el vencejo real. Y son muy abundantes entre el arbolados las aves de pequeño porte (currucas, carboneros, mirlos, palomas torcaces, pinzones, tórtolas y verderones).